Es viernes a la noche en la ciudad de Buenos Aires, de repente surge la necesidad de ir hasta una farmacia en busca de un medicamento o un shampoo y la verdad es que siempre hay un Farmacity cerca. Esos locales enormes en donde todo está al alcance de las manos: cremas, maquillajes, jabones, perfumes. Los carteles rezan: “Promocione aquí:La mayoría de las compras se deciden en el lugar”.Y tal vez sea verdad, no es extraño ver a las personas aprovechar las ofertas de “2 x 1″ o entusiasmadas con los nuevos productos. Lo extraño es que entre ese ámbito de consumismo de repente pase un empleado arrastrando una bolsa transparente, no una, sino varias que deposita en la vereda. Y no se trata de cajas, de embalajes, bolsas o papeles, se trata de residuos patógenos: algodones con sangre, gasas utilizadas, guantes.
Según reza la página web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires : “La Ciudad de Buenos Aires cuenta, desde 1999, con normativa especifica que regula la gestión de los residuos patogénicos. Esta es la Ley N° 154, sus decretos reglamentarios Decreto Nº 1886/GCBA/01 y Decreto N° 706-GCBA-05 y su modificatoria, la Ley Nº 747 del año 2002.” Y en esta misma Ley se puede leer en el artículo 2 que “son considerados residuos patogénicos todos aquellos desechos o elementos materiales en estado sólido, semisólido, líquido o gaseoso que presumiblemente presenten o puedan presentar características de infecciosidad, toxicidad o actividad biológica que puedan afectar directa o indirectamente a los seres vivos, o causar contaminación del suelo, del agua o de la atmósfera; que sean generados en la atención de la salud humana o animal por el diagnóstico, tratamiento, inmunización o provisión de servicios, así como también en la investigación o producción comercial de elementos biológicos o tóxicos.”
Por tratarse de elementos de alta toxicidad y por ser peligrosos para las personas estos residuos deben de seguir un tratamiento especial. El hecho descripto sucedió el 27 de noviembre en el Farmacity de Corrientes 3930 en el barrio de Almagro, con lo cual no se puede hablar de que sea una decisión generalizada en todas las sucursales, pero si una sucursal de la Av. Corrientes no tiene un tratamiento para esto es factible que en general no lo haya. El hecho se agrava si además de sacar estos patogénicos sin bolsas que lo identifiquen (bolsas rojas) encima se tiran en la vereda al lado de la parada del colectivo donde puede haber niños que no sepan de lo que se tratan o cualquier persona o animal que por accidente entre en contacto con los mismos. Por otro lado hay que tener en cuenta que los recolectores de basura cargan las bolsas a gran velocidad y las tiran en el camión recolector, la pregunta es: ¿y si hay jeringas con agujas?.
Es importante tener en cuenta que como los define la página de Prodiversitas: “La infecciosidad identifica a aquellos residuos capaces de provocar una enfermedad infecciosa. El residuo, contiene potencialmente, MICROORGANISMOS PATOGENOS, con suficiente virulencia y en tal cantidad, que la exposición al mismo por parte de un huésped susceptible puede derivar en una enfermedad infecciosa.” Por ese motivo es que estos residuos deben ser tratados de manera especial: “Los residuos patológicos deben segregarse en bolsas rojas, según la Resolución 349/94 MSyAS”, según la página de Prodiversitas, pero además deben ser recogidos por transportes especiales que le deben dar un tratamiento diferente a cualquier otro residuo.
Es interesante observar en la página web de Farmacity una campaña en contra del HIV-Sida cuando la mayoría de las personas saben que una de las posibles formas de contagio reside en el contacto con sangre infectada. A través de esas bolsas transparentes que los empleados de este comercio sacaron a la vereda se podían observar muchos algodones impregnados en sangre.
En los últimos días Clarín publicó una gran cantidad de noticias en contra del Gobierno de Kichner, sin embargo no mencionó nada acerca de la reforma a la Ley de Radiodifusión que será presentada en estos días en el Congreso. ¿Por qué Clarín quiere que no se apruebe? ¿Por qué está campaña encarnada contra el gobierno? Es, seguramente, una cuestión de conveniencia.
Opinión
Por: Lorena Santa Cruz
lorenaisantacruz@gmail.com
Que los medios de comunicación construyen aquello a lo que llaman “realidad” no debería ser ninguna novedad. Lo que ocurre es que presentan ese recorte como la “realidad” y para los consumidores de los medios, se constituye como tal. Así es como por ejemplo la gripe A con la que se bombardeó hace unas semanas atrás en la radio, en la TV, en los diarios termina modificando las conductas de las personas al punto de generar una paranoia terrible: se agota el alcohol en gel, la gente deja de darse besos, de tomar mate, de salir de su casa. El problema es cuando los medios no sólo recortar un fragmento de lo que ocurre para mostrarlo como una “realidad” inapelable, si no cuando instauran pensamientos hegemónicos o manipulan la opinión de los receptores.
Es impresionante como Clarín golpea al Gobierno de Cristina Fernández de Kichner desde que se puso en tela de juicio la cobertura de los medios del lock out económico que generó la oligarquía agrícola, demostrando como un multimedios puede cambiar de postura cuando sus intereses son tocados. La Ley de Radiodifusión promulgada en la dictadura más atroz que vivió este país (cualquier dictadura es atroz, pero esta dejó más número de muertos y desaparecidos) siempre fue favorable a la concentración mediática. Y permitió que dos grupos de multimedios manejaran casi todo el mercado del país: el Grupo Clarín y Telefónica. Durante los últimos años Clarín salió de shopping a lo largo y a lo ancho de la Argentina comprando diarios de las ciudades más importantes, radios, canales de TV y como si fuera poco manejando también las dos empresas de TV por cable más importantes: Cablevisión y Multicanal.
Clarín se hizo casi intocable. Cuando tenía un problema legal y podía sacar algo de un político lo ayudaba con noticias favorables, que omitían información, por ejemplo. Así fue como después del incendio de Cromagnon, la cobertura fue favorable a Aníbal Ibarra, ni siquiera las voces de los familiares de las víctimas aparecieron, y si en algún momento se los mencionaba era ligado a episodios violentos.
Es interesante como Clarín cambió de postura en lo que fue llamado de manera intencionada “el conflicto con el campo”, de la nota de color de la boina de Cristina Kichner en París a la mención en cada nota del cartel que decía “Clarín miente, TN, todo negativo”, de los halagos a la Presidenta a la denigración de cada acto. Hay que entender por donde venía el debate, lo que las audiencias en general ignoran. En aquel momento los actores sociales denominados “el campo” quisieron llevar a cabo un “golpe”, que en palabras de muchos representantes de este sector quería hacer renunciar a este gobierno. La cobertura de los medios fue bastante afín al campo, y eso el gobierno lo percibió, entonces puso a funcionar sus herramientas. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alberga una de las carreras de Ciencias de la Comunicación más importante de Latinoamérica y fue contratada por el gobierno para que elaborara un informe sobre la cobertura mediática del supuesto conflicto. La Facultad lo hizo, y el informe básicamente decía que se trataba de un lock out económico y que había habido en la cobertura muchos discursos discriminatorios (recordemos a D´Elia diciéndole a Fernando Peña que odiaba a los burgueses, o viceversa, a Peña diciéndole “negro” a D´Elia; o Telenoche diciendo “en la plaza están los piqueteros y la gente”) y por eso la Facultad sugirió que se usara al Observatorio de Medios que funcionaba con el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) y el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) para hacerle llegar a los medios una observación acerca de sus contenidos discriminatorios. La Facultad también propuso al Gobierno, como lo venía haciendo hace años que se revea la Ley de Radiodifusión de la dictadura.
Clarín respondió con furia, defenestró a las autoridades de la Facultad, al Gobierno, se defendió diciendo que querían coartar la libertad de expresión. Pero es válido preguntarse ¿hay libertad de expresión cuando dos multimedios acaparan la mayor cantidad de medios de comunicación del país? ¿la libertad de expresión de diarios que no pueden respetar una línea editorial y que ni siquiera se puede saber de que lado estarán mañana? ¿hay libertad de expresión cuando una ley promulgada en la dictadura posibilitó la acumulación inaudita de licencias para los gigantes de la industria mediática? ¿libertad de expresión para los periodistas de Clarín que no firman las notas? ¿por qué será? ¿por qué las notas de la cobertura del “conflicto del campo” no estaban firmadas? ¿será porque obligaron a los periodistas a escribirlas y por eso no las firmaron? ¿hay libertad de expresión dentro de la flexibilización laboral que hay en Clarín?
Ni hablar de cómo Clarín traiciona su manual de estilo, de cómo sus fuentes de información casi nunca se pueden revelar, sin explicar el motivo. Clarín impuso el “dicen que…” se nota que sus periodistas, editores y fundamentalmente sus dirigentes ignoran el compromiso que los medios tienen con sus públicos, el de revelarle las fuentes, de decirles de qué manera consiguieron esa información que les están dando.
Clarín confunde libertad de expresión con capricho personal. La libertad de expresión es aquella que se debe dar de manera democrática, para que todos los canales de comunicación contemplen la diversidad, para que todas las voces sean oídas, para que los consumidores no sean engañados a partir de la omisión. Parece que en este país no se puede reconocer los logros de un gobierno, pregúntenle a Mirta Legrand que piensa, es muy probable que dijera “no, no, los Kichner están atacando la libertad de expresión y vos sos oficialista”. Yo no soy oficialista, ni de oposición, respeto a un gobierno elegido democráticamente y en este caso apoyo totalmente una nueva Ley de Radiodifusión, que es lo que más me interesa como periodista. Porque el proyecto de Ley que se votará fue hecho con el aporte de muchos sectores sociales, de estudiantes, de periodistas, de profesores, de personas comunes, de agrupaciones varias. Y eso si es democrático. Aunque eso no esté en el pedazo de “realidad” que nos quieren hacer ver.
Opinión
Por: Lorena Santa Cruz
Lorenaisantacruz@gmail.com
Que los medios de comunicación construyen aquello a lo que llaman “realidad” no debería ser ninguna novedad. Lo que ocurre es que presentan ese recorte como la “realidad” y para los consumidores de los medios, empieza a serlo. Así es como por ejemplo la gripe A con la que se bombardeó hace unas semanas atrás en la radio, en la TV, en los diarios termina modificando las conductas de las personas al punto de generar una paranoia terrible: se agota el alcohol en gel, la gente deja de darse besos, de tomar mate, de salir de su casa. El problema es cuando los medios no sólo recortar un fragmento de lo que ocurre para mostrarlo como una “realidad” inapelable, si no cuando instauran pensamiento hegemónicos.
Es impresionante como Clarín golpea al Gobierno de Cristina Fernández de Kichner desde que se puso en tela de juicio la cobertura de los medios del lock out económico que genero la oligarquía agrícola, demostrando como un multimedios puede cambiar de postura cuando sus intereses son tocados. La Ley de Radiodifusión promulgada en la dictadura más atroz que vivió este país (cualquier dictadura es atroz, pero esta dejó más número de muertos y desaparecidos) siempre fue favorable a la concentración mediática. Y permitió que dos grupos de multimedios manejaran casi todo el mercado del país: el Grupo Clarín y Telefónica. Durante los últimos años Clarín salió de shopping a lo largo y a lo ancho de la Argentina comprando diarios de las ciudades más importantes, radios, canales de TV y como si fuera poco manejando también las dos empresas de TV por cable más importantes: Cablevisión y Multicanal.
Clarín se hizo casi intocable. Cuando Clarín tenía un problema legal o político y podía sacar algo de un político lo ayudaba con noticias favorables, que omitían información, por ejemplo. Así fue como después del incendio de Cromagnon, la cobertura fue favorable a Anibal Ibarra, ni siquiera las voces de los familiares de las víctimas aparecieron, y si en algún momento se los mencionaba era ligado a episodios violentos.
Es interesante como Clarín cambió de postura en lo que fue llamado de manera intencionada “el conflicto con el campo”, de la nota de color de la boina de Cristina Kichner en París al cartel que decía “Clarín miente, TN, todo negativo”. Y hay que entender por donde venía en debate, lo que las audiencias en general ignoran. En aquel momento los actores sociales denominados “el campo” quisieron llevar a cabo un “golpe”, que en palabras de muchos de los entrevistados quería hacer renunciar a este gobierno. La cobertura de los medios fue bastante afín al campo, y eso el gobierno lo percibió, entonces puso a funcionar sus herramientas. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alberga una de las carreras de Ciencias de la Comunicación más importante de Latinoamérica y fue contratada por el gobierno para que elaborara un informe sobre la cobertura mediática del supuesto conflicto. La Facultad lo hizo, y el informe básicamente decía que se trataba de un lock out económico y que había habido en la cobertura muchos discursos discriminatorios (recordemos a D´Elia diciéndole a Fernando Peña que odiaba a los burgueses, o viceversa, a Peña diciéndole “negro” a D´Elia; o Telenoche diciendo “en la plaza están los piqueteros y la gente”) y por eso la Facultad sugirió que se usara al Observatorio de Medios que funcionaba con el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) y el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) para hacerle llegar a los medios una observación acerca de sus contenidos discriminatorios. La Facultad también propuso al Gobierno, como lo venía haciendo hace años que se revea la Ley de Radiodifusión.
Clarín respondió con furia, defenestró a las autoridades de la Facultad, al Gobierno, se defendió diciendo que querían coartar la libertad de expresión. ¿Libertad de expresión cuando hay dos multimedios que acaparan la mayor cantidad de medios de comunicación del país? ¿Libertad de expresión para diarios que no pueden respetar una línea editorial y que ni siquiera se puede saber de que lado estarán mañana? ¿Libertad de expresión cuando una ley promulgada en la dictadura posibilitó la acumulación inaudita de licencias para los gigantes de la indrustria mediática? ¿Libertad de expresión para los periodistas de Clarín que no firman las notas? ¿Por qué será? ¿Por qué las notas de la cobertura del “conflicto del campo” no estaban firmadas? ¿Será porque obligaron a los periodistas a escribirla y por eso no las firmaron? ¿Libertad de expresión dentro de la flexibilización laboral que hay en Clarín?
Ni hablar de cómo Clarín traiciona su manual de estilo, de cómo sus fuentes de información casi nunca se pueden revelar, sin explicar el motivo. Clarín impuso el “dicen que…” se nota que sus periodistas, editores y fundamentalmente sus dirigentes ignoran el compromiso que los medios tienen con sus públicos, el de revelarle las fuentes, de decirles de qué manera consiguieron esa información que les están dando.
Clarín confunde libertad de expresión con capricho personal. La libertad de expresión es aquella que se debe dar de manera democrática, para que todos los canales de comunicación contemplen la diversidad, para que todas las voces sean oídas, para que los consumidores no sean engañados a partir de la omisión. Parece que en este país no se puede reconocer los logros de un gobierno, pregúntenle a Mirta Legrand que piensa, es muy probable que dijera “no, no, los Kichner están atacando la libertad de expresión y vos sos oficialista”. Yo no soy oficialista, ni de oposición, respeto a un gobierno elegido democráticamente y en este caso apoyo totalmente una nueva Ley de Radiodifusión. Porque, por si alguien no lo sabe, el proyecto de Ley que se votará fue hecho con el aporte de muchos sectores sociales, de estudiantes, de periodistas, de profesores, de personas comunes, de agrupaciones varias. Y eso si es democrático. Aunque eso no esté en el pedazo de “realidad” que nos quieren hacer ver.
Opinión
Por: Lorena Santa Cruz
Lorenaisantacruz@gmail.com
Que los medios de comunicación construyen aquello a lo que llaman “realidad” no debería ser ninguna novedad. Lo que ocurre es que presentan ese recorte como la “realidad” y para los consumidores de los medios, empieza a serlo. Así es como por ejemplo la gripe A con la que se bombardeó hace unas semanas atrás en la radio, en la TV, en los diarios termina modificando las conductas de las personas al punto de generar una paranoia terrible: se agota el alcohol en gel, la gente deja de darse besos, de tomar mate, de salir de su casa. El problema es cuando los medios no sólo recortar un fragmento de lo que ocurre para mostrarlo como una “realidad” inapelable, si no cuando instauran pensamiento hegemónicos.
Es impresionante como Clarín golpea al Gobierno de Cristina Fernández de Kichner desde que se puso en tela de juicio la cobertura de los medios del lock out económico que genero la oligarquía agrícola, demostrando como un multimedios puede cambiar de postura cuando sus intereses son tocados. La Ley de Radiodifusión promulgada en la dictadura más atroz que vivió este país (cualquier dictadura es atroz, pero esta dejó más número de muertos y desaparecidos) siempre fue favorable a la concentración mediática. Y permitió que dos grupos de multimedios manejaran casi todo el mercado del país: el Grupo Clarín y Telefónica. Durante los últimos años Clarín salió de shopping a lo largo y a lo ancho de la Argentina comprando diarios de las ciudades más importantes, radios, canales de TV y como si fuera poco manejando también las dos empresas de TV por cable más importantes: Cablevisión y Multicanal.
Clarín se hizo casi intocable. Cuando Clarín tenía un problema legal o político y podía sacar algo de un político lo ayudaba con noticias favorables, que omitían información, por ejemplo. Así fue como después del incendio de Cromagnon, la cobertura fue favorable a Anibal Ibarra, ni siquiera las voces de los familiares de las víctimas aparecieron, y si en algún momento se los mencionaba era ligado a episodios violentos.
Es interesante como Clarín cambió de postura en lo que fue llamado de manera intencionada “el conflicto con el campo”, de la nota de color de la boina de Cristina Kichner en París al cartel que decía “Clarín miente, TN, todo negativo”. Y hay que entender por donde venía en debate, lo que las audiencias en general ignoran. En aquel momento los actores sociales denominados “el campo” quisieron llevar a cabo un “golpe”, que en palabras de muchos de los entrevistados quería hacer renunciar a este gobierno. La cobertura de los medios fue bastante afín al campo, y eso el gobierno lo percibió, entonces puso a funcionar sus herramientas. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alberga una de las carreras de Ciencias de la Comunicación más importante de Latinoamérica y fue contratada por el gobierno para que elaborara un informe sobre la cobertura mediática del supuesto conflicto. La Facultad lo hizo, y el informe básicamente decía que se trataba de un lock out económico y que había habido en la cobertura muchos discursos discriminatorios (recordemos a D´Elia diciéndole a Fernando Peña que odiaba a los burgueses, o viceversa, a Peña diciéndole “negro” a D´Elia; o Telenoche diciendo “en la plaza están los piqueteros y la gente”) y por eso la Facultad sugirió que se usara al Observatorio de Medios que funcionaba con el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) y el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) para hacerle llegar a los medios una observación acerca de sus contenidos discriminatorios. La Facultad también propuso al Gobierno, como lo venía haciendo hace años que se revea la Ley de Radiodifusión.
Clarín respondió con furia, defenestró a las autoridades de la Facultad, al Gobierno, se defendió diciendo que querían coartar la libertad de expresión. ¿Libertad de expresión cuando hay dos multimedios que acaparan la mayor cantidad de medios de comunicación del país? ¿Libertad de expresión para diarios que no pueden respetar una línea editorial y que ni siquiera se puede saber de que lado estarán mañana? ¿Libertad de expresión cuando una ley promulgada en la dictadura posibilitó la acumulación inaudita de licencias para los gigantes de la indrustria mediática? ¿Libertad de expresión para los periodistas de Clarín que no firman las notas? ¿Por qué será? ¿Por qué las notas de la cobertura del “conflicto del campo” no estaban firmadas? ¿Será porque obligaron a los periodistas a escribirla y por eso no las firmaron? ¿Libertad de expresión dentro de la flexibilización laboral que hay en Clarín?
Ni hablar de cómo Clarín traiciona su manual de estilo, de cómo sus fuentes de información casi nunca se pueden revelar, sin explicar el motivo. Clarín impuso el “dicen que…” se nota que sus periodistas, editores y fundamentalmente sus dirigentes ignoran el compromiso que los medios tienen con sus públicos, el de revelarle las fuentes, de decirles de qué manera consiguieron esa información que les están dando.
Clarín confunde libertad de expresión con capricho personal. La libertad de expresión es aquella que se debe dar de manera democrática, para que todos los canales de comunicación contemplen la diversidad, para que todas las voces sean oídas, para que los consumidores no sean engañados a partir de la omisión. Parece que en este país no se puede reconocer los logros de un gobierno, pregúntenle a Mirta Legrand que piensa, es muy probable que dijera “no, no, los Kichner están atacando la libertad de expresión y vos sos oficialista”. Yo no soy oficialista, ni de oposición, respeto a un gobierno elegido democráticamente y en este caso apoyo totalmente una nueva Ley de Radiodifusión. Porque, por si alguien no lo sabe, el proyecto de Ley que se votará fue hecho con el aporte de muchos sectores sociales, de estudiantes, de periodistas, de profesores, de personas comunes, de agrupaciones varias. Y eso si es democrático. Aunque eso no esté en el pedazo de “realidad” que nos quieren hacer ver.
Opinión
Por: Lorena Santa Cruz
Lorenaisantacruz@gmail.com
Que los medios de comunicación construyen aquello a lo que llaman “realidad” no debería ser ninguna novedad. Lo que ocurre es que presentan ese recorte como la “realidad” y para los consumidores de los medios, empieza a serlo. Así es como por ejemplo la gripe A con la que se bombardeó hace unas semanas atrás en la radio, en la TV, en los diarios termina modificando las conductas de las personas al punto de generar una paranoia terrible: se agota el alcohol en gel, la gente deja de darse besos, de tomar mate, de salir de su casa. El problema es cuando los medios no sólo recortar un fragmento de lo que ocurre para mostrarlo como una “realidad” inapelable, si no cuando instauran pensamiento hegemónicos.
Es impresionante como Clarín golpea al Gobierno de Cristina Fernández de Kichner desde que se puso en tela de juicio la cobertura de los medios del lock out económico que genero la oligarquía agrícola, demostrando como un multimedios puede cambiar de postura cuando sus intereses son tocados. La Ley de Radiodifusión promulgada en la dictadura más atroz que vivió este país (cualquier dictadura es atroz, pero esta dejó más número de muertos y desaparecidos) siempre fue favorable a la concentración mediática. Y permitió que dos grupos de multimedios manejaran casi todo el mercado del país: el Grupo Clarín y Telefónica. Durante los últimos años Clarín salió de shopping a lo largo y a lo ancho de la Argentina comprando diarios de las ciudades más importantes, radios, canales de TV y como si fuera poco manejando también las dos empresas de TV por cable más importantes: Cablevisión y Multicanal.
Clarín se hizo casi intocable. Cuando Clarín tenía un problema legal o político y podía sacar algo de un político lo ayudaba con noticias favorables, que omitían información, por ejemplo. Así fue como después del incendio de Cromagnon, la cobertura fue favorable a Anibal Ibarra, ni siquiera las voces de los familiares de las víctimas aparecieron, y si en algún momento se los mencionaba era ligado a episodios violentos.
Es interesante como Clarín cambió de postura en lo que fue llamado de manera intencionada “el conflicto con el campo”, de la nota de color de la boina de Cristina Kichner en París al cartel que decía “Clarín miente, TN, todo negativo”. Y hay que entender por donde venía en debate, lo que las audiencias en general ignoran. En aquel momento los actores sociales denominados “el campo” quisieron llevar a cabo un “golpe”, que en palabras de muchos de los entrevistados quería hacer renunciar a este gobierno. La cobertura de los medios fue bastante afín al campo, y eso el gobierno lo percibió, entonces puso a funcionar sus herramientas. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alberga una de las carreras de Ciencias de la Comunicación más importante de Latinoamérica y fue contratada por el gobierno para que elaborara un informe sobre la cobertura mediática del supuesto conflicto. La Facultad lo hizo, y el informe básicamente decía que se trataba de un lock out económico y que había habido en la cobertura muchos discursos discriminatorios (recordemos a D´Elia diciéndole a Fernando Peña que odiaba a los burgueses, o viceversa, a Peña diciéndole “negro” a D´Elia; o Telenoche diciendo “en la plaza están los piqueteros y la gente”) y por eso la Facultad sugirió que se usara al Observatorio de Medios que funcionaba con el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) y el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) para hacerle llegar a los medios una observación acerca de sus contenidos discriminatorios. La Facultad también propuso al Gobierno, como lo venía haciendo hace años que se revea la Ley de Radiodifusión.
Clarín respondió con furia, defenestró a las autoridades de la Facultad, al Gobierno, se defendió diciendo que querían coartar la libertad de expresión. ¿Libertad de expresión cuando hay dos multimedios que acaparan la mayor cantidad de medios de comunicación del país? ¿Libertad de expresión para diarios que no pueden respetar una línea editorial y que ni siquiera se puede saber de que lado estarán mañana? ¿Libertad de expresión cuando una ley promulgada en la dictadura posibilitó la acumulación inaudita de licencias para los gigantes de la indrustria mediática? ¿Libertad de expresión para los periodistas de Clarín que no firman las notas? ¿Por qué será? ¿Por qué las notas de la cobertura del “conflicto del campo” no estaban firmadas? ¿Será porque obligaron a los periodistas a escribirla y por eso no las firmaron? ¿Libertad de expresión dentro de la flexibilización laboral que hay en Clarín?
Ni hablar de cómo Clarín traiciona su manual de estilo, de cómo sus fuentes de información casi nunca se pueden revelar, sin explicar el motivo. Clarín impuso el “dicen que…” se nota que sus periodistas, editores y fundamentalmente sus dirigentes ignoran el compromiso que los medios tienen con sus públicos, el de revelarle las fuentes, de decirles de qué manera consiguieron esa información que les están dando.
Clarín confunde libertad de expresión con capricho personal. La libertad de expresión es aquella que se debe dar de manera democrática, para que todos los canales de comunicación contemplen la diversidad, para que todas las voces sean oídas, para que los consumidores no sean engañados a partir de la omisión. Parece que en este país no se puede reconocer los logros de un gobierno, pregúntenle a Mirta Legrand que piensa, es muy probable que dijera “no, no, los Kichner están atacando la libertad de expresión y vos sos oficialista”. Yo no soy oficialista, ni de oposición, respeto a un gobierno elegido democráticamente y en este caso apoyo totalmente una nueva Ley de Radiodifusión. Porque, por si alguien no lo sabe, el proyecto de Ley que se votará fue hecho con el aporte de muchos sectores sociales, de estudiantes, de periodistas, de profesores, de personas comunes, de agrupaciones varias. Y eso si es democrático. Aunque eso no esté en el pedazo de “realidad” que nos quieren hacer ver.
Opinión
Por: Lorena Santa Cruz
Lorenaisantacruz@gmail.com
Que los medios de comunicación construyen aquello a lo que llaman “realidad” no debería ser ninguna novedad. Lo que ocurre es que presentan ese recorte como la “realidad” y para los consumidores de los medios, empieza a serlo. Así es como por ejemplo la gripe A con la que se bombardeó hace unas semanas atrás en la radio, en la TV, en los diarios termina modificando las conductas de las personas al punto de generar una paranoia terrible: se agota el alcohol en gel, la gente deja de darse besos, de tomar mate, de salir de su casa. El problema es cuando los medios no sólo recortar un fragmento de lo que ocurre para mostrarlo como una “realidad” inapelable, si no cuando instauran pensamiento hegemónicos.
Es impresionante como Clarín golpea al Gobierno de Cristina Fernández de Kichner desde que se puso en tela de juicio la cobertura de los medios del lock out económico que genero la oligarquía agrícola, demostrando como un multimedios puede cambiar de postura cuando sus intereses son tocados. La Ley de Radiodifusión promulgada en la dictadura más atroz que vivió este país (cualquier dictadura es atroz, pero esta dejó más número de muertos y desaparecidos) siempre fue favorable a la concentración mediática. Y permitió que dos grupos de multimedios manejaran casi todo el mercado del país: el Grupo Clarín y Telefónica. Durante los últimos años Clarín salió de shopping a lo largo y a lo ancho de la Argentina comprando diarios de las ciudades más importantes, radios, canales de TV y como si fuera poco manejando también las dos empresas de TV por cable más importantes: Cablevisión y Multicanal.
Clarín se hizo casi intocable. Cuando Clarín tenía un problema legal o político y podía sacar algo de un político lo ayudaba con noticias favorables, que omitían información, por ejemplo. Así fue como después del incendio de Cromagnon, la cobertura fue favorable a Anibal Ibarra, ni siquiera las voces de los familiares de las víctimas aparecieron, y si en algún momento se los mencionaba era ligado a episodios violentos.
Es interesante como Clarín cambió de postura en lo que fue llamado de manera intencionada “el conflicto con el campo”, de la nota de color de la boina de Cristina Kichner en París al cartel que decía “Clarín miente, TN, todo negativo”. Y hay que entender por donde venía en debate, lo que las audiencias en general ignoran. En aquel momento los actores sociales denominados “el campo” quisieron llevar a cabo un “golpe”, que en palabras de muchos de los entrevistados quería hacer renunciar a este gobierno. La cobertura de los medios fue bastante afín al campo, y eso el gobierno lo percibió, entonces puso a funcionar sus herramientas. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alberga una de las carreras de Ciencias de la Comunicación más importante de Latinoamérica y fue contratada por el gobierno para que elaborara un informe sobre la cobertura mediática del supuesto conflicto. La Facultad lo hizo, y el informe básicamente decía que se trataba de un lock out económico y que había habido en la cobertura muchos discursos discriminatorios (recordemos a D´Elia diciéndole a Fernando Peña que odiaba a los burgueses, o viceversa, a Peña diciéndole “negro” a D´Elia; o Telenoche diciendo “en la plaza están los piqueteros y la gente”) y por eso la Facultad sugirió que se usara al Observatorio de Medios que funcionaba con el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) y el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) para hacerle llegar a los medios una observación acerca de sus contenidos discriminatorios. La Facultad también propuso al Gobierno, como lo venía haciendo hace años que se revea la Ley de Radiodifusión.
Clarín respondió con furia, defenestró a las autoridades de la Facultad, al Gobierno, se defendió diciendo que querían coartar la libertad de expresión. ¿Libertad de expresión cuando hay dos multimedios que acaparan la mayor cantidad de medios de comunicación del país? ¿Libertad de expresión para diarios que no pueden respetar una línea editorial y que ni siquiera se puede saber de que lado estarán mañana? ¿Libertad de expresión cuando una ley promulgada en la dictadura posibilitó la acumulación inaudita de licencias para los gigantes de la indrustria mediática? ¿Libertad de expresión para los periodistas de Clarín que no firman las notas? ¿Por qué será? ¿Por qué las notas de la cobertura del “conflicto del campo” no estaban firmadas? ¿Será porque obligaron a los periodistas a escribirla y por eso no las firmaron? ¿Libertad de expresión dentro de la flexibilización laboral que hay en Clarín?
Ni hablar de cómo Clarín traiciona su manual de estilo, de cómo sus fuentes de información casi nunca se pueden revelar, sin explicar el motivo. Clarín impuso el “dicen que…” se nota que sus periodistas, editores y fundamentalmente sus dirigentes ignoran el compromiso que los medios tienen con sus públicos, el de revelarle las fuentes, de decirles de qué manera consiguieron esa información que les están dando.
Clarín confunde libertad de expresión con capricho personal. La libertad de expresión es aquella que se debe dar de manera democrática, para que todos los canales de comunicación contemplen la diversidad, para que todas las voces sean oídas, para que los consumidores no sean engañados a partir de la omisión. Parece que en este país no se puede reconocer los logros de un gobierno, pregúntenle a Mirta Legrand que piensa, es muy probable que dijera “no, no, los Kichner están atacando la libertad de expresión y vos sos oficialista”. Yo no soy oficialista, ni de oposición, respeto a un gobierno elegido democráticamente y en este caso apoyo totalmente una nueva Ley de Radiodifusión. Porque, por si alguien no lo sabe, el proyecto de Ley que se votará fue hecho con el aporte de muchos sectores sociales, de estudiantes, de periodistas, de profesores, de personas comunes, de agrupaciones varias. Y eso si es democrático. Aunque eso no esté en el pedazo de “realidad” que nos quieren hacer ver.
A pesar de ser una fábrica recuperada y haberle dado un cachetazo al capitalismo hoy enfrentan la crisis internacional con graves problemas. Esto los llevó a pedirle a la Presidenta Cristina Fernández de Kichner que estatice la fábrica.
Por: Lorena Santa Cruz
lorenaisantacruz@gmail.com
“Se joden, se joden Brukman es de los trabajadores” era la consigna de aquella Semana Santa en la que la policía cargó contra las obreras de esta fábrica textil que solo querían trabajar. Todas tienen apariencia de madres, de señoras sencillas, comunes y sin embargo se convirtieron en el símbolo de la lucha obrera. Pasaron de ser empleadas a dueñas. No sin problemas, no sin lucha, no sin llanto. La historia de esos días ya está escrita, pero hoy la Cooperativa 18 de Diciembre enfrenta nuevos desafíos. En el contexto de esta última crisis del capitalismo las maneras de luchar de estas obreras cambió. El viernes doce de junio se reunieron con la Presidenta Cristina Fernández de Kichner para solicitarle la estatización de la fábrica.
Una señora morocha, detrás de una recepción recibe a los que llegan y a las que se van con una sonrisa. A las tres termina el horario de trabajo para quienes están en la fábrica. El arrebatador bullicio de las mujeres inunda el aire: chistes, recomendaciones de donde comprar barato, algunos chismes inocentes. Sale un solo hombre, un jovencito fumando un cigarrillo que saluda muy atento. Las mujeres tienen el aspecto de quienes están curtidas por el trabajo diario, con la coquetería a flor de piel pero con la mirada de la batalla que aún no se gana. Naomi Klein, la autora del famoso libro “No Logo” estuvo cubriendo la represión a las trabajadoras en el año 2003 y describía lo que es una postal actual: “ a primera vista, Brukman se parece a cualquier otra fábrica textil en el mundo. Como en México y Toronto, Brukman mostraba a mujeres con las cabezas gachas encima de sus máquinas de coser, sus ojos fatigados y sus manos volando encima del tejido y del hilado” (Fuente)
Matilde invitando a un cliente a probarse un saco
Lo que le llamó fuertemente la atención fue ese fenómeno de fábricas recuperadas que se dio en Argentina a partir del año mil novecientos noventa y ocho. Junto a Avi Lewis filmaron el documental “The Take” (La Toma) que se pudo ver en la puerta de Brukman cuando lo estrenaron. Allí muestran diferentes procesos que se llevaron a cabo en el país y finaliza con la aprobación de parte del Gobierno de que los trabajadores recuperen sus fábricas. Celia Martínez admite que además de Klein estuvieron otros periodistas canadienses y que una corresponsal llevó su ejemplo y logró que un grupo de obreros recupere una fábrica que estaba al borde de la quiebra.
Celia es una mujer redondita, de estatura pequeña, de cabello claro, generosa en apariencia, paciente, es difícil imaginarla derribando vayas y pegándole a policías o resistiendo más de ocho meses en una carpa. Parece preocupada, aclara que está en un día triste, quizás por eso habla en un tono cansino, casi de resignación mientras le corta los hilos a un saco azul a una velocidad sorprendente. Estos tiempos de poco crecimiento en la economía las golpean con fuerza. La industria textil es la más afectada cuando se produce un impasse. Y la Cooperativa 18 de diciembre no es la excepción. Se sincera, “funcionar, funciona. Nosotros trabajamos. Pero es mucho más que trabajar. Con la situación económica mundial es díficil.”
El abogado Luis Caro quien consiguió la expropiación de la fábrica no está de acuerdo con eso, desde el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores (MNFRT) dice que a pesar de la crisis en Argentina se producen quinientos mil trajes por año y que de cambiar la forma de trabajo de la cooperativa podrían hacerse de una mercado de diez mil trajes, lo que les dejaría salarios mayores a cinco mil pesos mensuales.
Para muchos sectores sociales, Brukman representa un símbolo del movimiento obrero, un ejemplo de lucha, de resistencia, una pequeña batallita ganada al patrón explotador.
La decisión de reunirse con la Presidenta Cristina Fernández de Kichner fue votada en asamblea el miércoles diez de junio. Algunas trabajadoras proponían que les soliciten al Estado una ayuda para seguir subsistiendo. Pero Celia no considera que eso sea lo ideal. Desde el comienzo de la lucha exigían que la empresa fuera estatizada. Lo que genera oposición dentro del MNFRT debido a que ellos reclaman el control de las empresas por parte de los trabajadores no de dueños privados ni del Estado. Luis Caro afirma “yo no sé que podría hacer el Estado con las ganancias de Brukman, si es de ellas el trabajo, la fábrica también. No es por lo que luchamos nosotros, pero ellas opinan así y lo respetamos”. En principio, porque Brukman es un símbolo de lucha y porque tienen una posición de izquierda. Sin embargo la respuesta proviene de una realidad que sólo ellas conocen: en los mejores meses se llevan tan sólo mil pesos de sueldo. Y hay semanas de poca venta en las que se deben conformar con cincuenta. No pueden pagarse un monotributo tradicional y se conforman con un monotributo social para poder acceder a una precaria cobertura en salud. No pueden acceder a una jubilación el día que se retiren y hay muchos trabajadores en edad de jubilarse que necesiten seguir teniendo un ingreso. Las madres no cobran el salario por hijos. Y cuando se enferman y no pueden ir a trabajar no se les pueden pagar esos días. “Nosotros estamos rasguñando la canasta familiar” dice Celia casi resignada. Tenían encargado mil ambos para una empresa, pero ahora les avisaron que van a ser menos de quinientos según confirma Matilde Adorno con frustración. Sin materiales no pueden comprometerse con las entregas, están vendiendo sacos más baratos por discontinuidad de talles. Es por eso que deben seguir con la venta a façon, es decir que el cliente que demanda los provea de las telas y luego les compre la producción. Entre los percheros se ven algunos sacos de mujer, Matilde confirma que habían comenzado a producirlos en el verano, pero debieron dejar de hacerlo por falta de insumos.
Las obreras que son madres solteras no pueden llevar adelante su familia con los salarios irrisorios que cobran. Y están, no solo sujetas al trabajo que tienen, si no que al ser pocos no pueden producir lo suficiente. Celia reclama “no hemos podido despertar a este elefante dormido, ya no vemos la salida” mientras que alega “para mí no es un subsidio hoy, otro mañana, siempre no nos van a dar”.
Por esta época invernal afrontan otro problema, hay muchos trabajadores ausentes por enfermedad y eso significa menos obreros produciendo.
Ante la estatización de Aerolíneas Argentinas ellas se ilusionan, porque es mucho más grande. Lo que desean es que el Estado ponga en marcha la fábrica en todo su potencial. Tienen seis pisos, de los cuales solo usan tres: el segundo, el tercero, el cuarto y la planta baja que es atención al público. Hasta hace poco las oficinas estaban cerradas, comenzaron a formar a compañeras y compañeros para que trabajen allí. Celia reclama, “a nosotros se nos fue el tiempo sin darnos cuenta. No pudimos hacer mucho. Nosotros queríamos una fábrica que funcione a gran escala. No podemos seguir ingresando compañeros a la cooperativa porque no les podemos pagar. Vienen de tener miseria, no le vamos a dar más”. Consideran que el Gobierno debería ver que hay muchas personas desocupadas a las que Brukman les podría dar trabajo si funcionara al ciento por ciento. Tienen planchas para planchar miles de prendas que no se usan, muchas máquinas están paradas porque están rotas.
Ona Saéz y Tiendas Belgrano son algunos de los principales clientes y cerraron recientemente un contrato con la marca Jack Nicholson para fabricarle los trajes, pero la entrega va a ser progresiva. Muchos clientes se mantienen desde la época de los hermanos Brukman, algunos ya no están y hay muchos nuevos. Pero la producción se complica cuando, como pasó recientemente, se rompe una máquina. Arreglar la bolsillera cuesta miles de dólares, que la cooperativa no tiene. Con el último subsidio del gobierno habían comprado una ojaladora que costó cientos de miles de dólares.
Los cacerolazos del 20 de diciembre sorprendieron a estas mujeres y a los pocos hombres de Brukman pasando la noche en la fábrica porque no tenían dinero para volverse a sus casas. Habían creído en la palabra de los dueños que prometieron regresar con el dinero que les debían. Lo que no sabían es que esperarían mucho tiempo y en medio de esa espera terminarían siendo ellas y ellos los dueños legítimos de la empresa. Se van a cumplir ocho años de aquel momento y Celia se entristece al decir que “no salió como esperaban.”
Muchos hombres no estaban de acuerdo con pedirle a la Presidenta la estatización de la fábrica. Celia plantea que ellas no son como los hombres, que además de ponerse la fábrica al hombro también lo hacen con la familia y el hogar.
La reunión con Cristina Fernández de Kichner fue en una visita que la Presidenta realizó a la fábrica recuperada “Los Constituyentes” ubicada en Vicente López, se llevó a cabo el viernes 12 de junio. Estuvo el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno y Enrique García, el Intendente de esta localidad. Para las trabajadoras la reunión fue positiva, ya que de las cien fábricas que querían hablar con la Presidenta, sólo siete pudieron acceder y allí estaba Celia en representación de su cooperativa. Por una cuestión de tiempo no pudieron realizarle el pedido de estatización, pero sí pudieron entregarle una nota. La humildad de esta obrera la lleva a confesar entre risas “yo no me atrevía a darle un beso, le estiré la mano, pero ella me besó; estaba muy nerviosa”. Cristina Fernández se comprometió a tomar el caso, analizarlo y en un futuro reunirse con los trabajadores. Según Celia es un momento difícil para solicitarle al Estado que se haga cargo de la fábrica dado que hay “otros compañeros en peor situación, nosotras ya estamos adentro, por eso es complicado que nos den prioridad”, se resigna. Pero a pesar de todo, estos trabajadores tienen fe. Y eso se nota en los rincones de la fábrica, abundan los pósters de Jesucristo con sus brazos abierto y las cruces que penden en la pared.
De los hermanos Brukman les llegan noticias. Lo paradójico es que parecen no haber aprendido la lección. Abrieron un taller para fabricar pantalones de vestir y progresivamente dejaron de pagarle a los trabajadores hasta que otro día, repitiendo la historia, desaparecieron. Un obrero desocupado llegó desesperado a Jujuy 554 a pedirles que le pasen el contacto de su abogado para iniciarles juicio. Celia se ríe con una mueca de desolación pero no de acostumbramiento. A pesar de la crisis ahora pueden estar tranquilas de que ningún dueño rico va a desaparecer con su dinero. Se tienen la una a la otra. Y finalmente parece que las obreras tenían razón: “estamos demostrando que los patrones no son necesarios”, dice Celia con firmeza.
La pequeña mujer que enfrentó a los policías
Corre de un lado a otro, atiende el teléfono, le hace chistes a los clientes y tiene tiempo para revisar los sacos que saldrán a la venta. Matilde Adorno, con su guardapolvo celeste, su nombre bordado en letras cursivas azules es una señora común a simple vista. Tiene el cabello corto, unos reflejos dorados a la moda. Esta señora que podría ser la madre o la tía de cualquier argentino es un símbolo del movimiento obrero a nivel mundial.
Los que tienen memoria deben recordar como ante las cámaras nacionales e internacionales esta mujer de corta estatura y de cuerpo menudo tomada del brazo de tres compañeras empujaron las vayas que no las dejaban entrar a su fábrica y corrieron frente a una multitud de policías armados. “Yo soy consciente de lo que es Brukman, porque yo fui la que me comí las balas de goma y la que se murió de frío ocho meses en una carpa”.
La valentía de Matilde se nota en su paso firme, en sus palabras justas. Cuando hace remitos, atiende el teléfono es una mujer seria. Pero se da el tiempo para la risa, como cuando le dice a un cliente: “en el remito pongo actor churro, porque no me acuerdo tu nombre”.
A pesar de no tener patrones en la fábrica, Matilde parece marcar el paso, su rapidez para todo y ese don que tienen las mujeres de hacer varias cosas al mismo tiempo le permite sostener el teléfono en un hombro mientras deshilacha un saco. Corta y corre hasta la tienda, vuelve y le da instrucciones a Celia: “hace matecito de leche.”
Intrépida, luchadora, de carácter notoriamente fuerte. No parece desalentarla absolutamente nada, ni la crisis, ni el bajo salario que recibe por tanto trabajo. Es que esa lucha que le costó tanto a ella y a sus compañeros dio sus frutos, hoy Brukman les pertenece.
El defensor de pobres e inocentes
El abogado Luis Caro es el Presidente del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores (MNFRT). Comenzó en el año 2000 cuando todavía cursaba el último año de su carrera. Vive en Avellaneda y su esposa lo acompaña a todos lados, además de manejar su agenda. La primer empresa en la que intervino fue Unión y Fuerza porque era delegado de la Pastoral Social de la Iglesia Católica. Por ese entonces su esposa estaba como Concejal en la Municipalidad de Avellaneda.
Es el abogado de las obreras de Brukman. Nos recibe en la Cooperativa Vieytes (ex Ghelco) en Barracas. De traje azul y camisa blanca este hombre de alta estatura y tez morena habla con una simpatía que no suele caracterizar a los abogados. Periodista:- En el caso de Brukman, las obreras manifestaron que en los mejores meses están llegando a $1000. Celia Martínez dijo que están rasguñando la canasta familiar. ¿Por qué algunas empresas recuperadas son fuertemente golpeadas por la crisis económica actual y otras no? Luis Caro: – Hay que ver dos o tres elementos con Brukman. Ellas tuvieron, lamentablemente, en su momento mucha inserción de los sectores de izquierda y de ultraizquierda. Me convocaron después de que las habían desalojado, yo hice todo el trámite para que ingresen nuevamente. Y ellas quedaron con la impronta de producir cuando les traían el trabajo, no salen a vender. Vos entrás y no se sabe si ahí se venden trajes. Trabajan a façon, eso se puede hacer en la etapa inicial nada más. Después tenés que salir a vender tus propios productos. Van a trabajar dos o tres veces menos, pero van a cobrar mucho más, porque venderían sus productos terminados. A ellas les pagan más o menos cincuenta pesos por cada ambo que hacen, y en el mercado se vende a seiscientos o setecientos pesos. Ellas tienen que apuntar a eso, todavía no lo hicieron. Todavía no pueden llegar a levantar el nivel de subsistencia. Creo que eso es el cambio de conciencia que debe darse. Ellas siempre trataron de conseguir subsidios, créditos, clientes que lleven trabajo en lugar de conseguir clientes que les compren el producto. Cada vez que voy se los digo. Tienen que tener un sistema de ventas, corredores y salir a vender. P:- Ellas manifiestan que al no estar trabajando al ciento por ciento, no pueden producir a gran escala… LC: – ¡Pero si pueden producir a gran escala para el façonero! Como trabajan a façon y la diferencia es poca tienen que producir mucho, así incorporaron el doble de personal. Pero va todo a sueldos y como son el doble tienen que repartirse más. Trabajar para otros es ser empleados gratis. P:- ¿Cómo los va a beneficiar la reforma de la Ley de Quiebras que ustedes, desde el Movimiento de Fábricas Recuperadas le propusieron a la Presidenta? LC:- Con la ley actual, el Juez de la quiebra debe ordenar el inventario de los bienes, el desalojo del establecimiento y la clausura. Excepcionalmente el Juez puede ordenar que continúe la explotación, si dejamos que eso ocurra, los Jueces nunca la van a dar. Ahora con los trabajadores organizados en cooperativas, con las fábricas recuperadas, es normal que el Juez los deje. Ahora, la reforma se está haciendo en los hechos. Lo que nosotros proponemos es que sea un derecho de los obreros la posibilidad de quedarse en forma automática.
Por: Lorena Santa Cruz
lorenaisantacruz@gmail.com
El Padre Domingo Bresci es el Sacerdote de la Iglesia “San Juan Bautista Precursor”. La Parroquia también es conocida como el “Templo Justicialista” y se encuentra en el barrio de Parque Saavedra. Parido por el peronismo, ya no conserva sus rasgos originarios, actualmente se pueden ver casas estilo chalets, se fue convirtiendo también en un barrio de clase media y media alta.
Al termino del “Padrenuestro”, el Cura alienta a los pocos concurrentes de sábado a la noche, a saludarse mutuamente y desearse la paz. A diferencia de otras misas, en las que los Sacerdotes se quedan en el Altar en ese momento, él baja y saluda a la mayoría de los asistentes.
La Parroquia es sencilla, su Altar es humilde, tiene unos vitraux con imágenes de San Juan Bautista y Jesús. En el frente, una iluminación bien colocada deja ver una placa de mármol que consagra la fundación del Templo a la obra social del Peronismo. En el interior, otra placa de mármol recuerda la inauguración.
La misa termina con las palabras acostumbradas: “Pueden ir en paz”. El Padre Domingo sale y espera en la puerta a que los demás salgan para saludarlos con un beso. Sabe los nombres de la mayoría.
La entrevista se desarrolla en su oficina. Un escritorio sobrio, dos sillas negras y un antiguo sillón conviven con una foto enmarcada en donde están Eva y Juan Domingo Perón junto a un Sacerdote. El Padre se sienta en el sillón de dos cuerpos y responde con un léxico de intelectual pero con la humildad del que sabe dar.
Periodista: -¿Con qué finalidad cree Usted que Eva Perón fundó esta Iglesia?
Padre Domingo Bresci: – Como sede religiosa de la Fundación Eva Perón que estaba extendida en todo el país y en la cual se adherían, con la cual colaboraban más de sesenta sacerdotes, más de ciento veinte religiosas en sus propias Capillas o en oratorios que se hacían en las obras de la Fundación. Y aquí fundó parte de un barrio que tenía todo, centros comerciales, escuelas, correo, farmacias, garage, taller mecánico para el barrio. Pero que lo central era la vida de la comunidad, el autoabastecimiento porque estaba lejos de centros comerciales. Pero al enviarlo ella al Padre Benítez, eso es otra curiosidad, a los Sacerdotes en las Iglesias los nombra la Curia, pero acá lo nombró Eva Perón y después la Curia enojada tuvo que ratificarlo porque Evita no iba no iba a permitir que le pusiera a un Cura, la Curia que no coincidiera con el proyecto de ella. Así que ya ahí eso mostraba el temperamento de ella como el de Benítez que estaba de acuerdo con eso. Pero esto es como si fuera la Catedral, la sede religiosa de la Fundación Eva Perón, el lugar central.
P: – El hecho de que no perteneciera a la Curia, si no que perteneciera al Estado ¿fue la forma de Perón o de Eva Perón de darle un revés a la Iglesia?
DB: – No, no, no. Lo que pasa es que todo lo que hacía la Fundación era propiedad de la Fundación. Y todo el barrio y la Iglesia, la Curia no había puesto un peso para hacer esto. Si, a veces el Estado hace y le dona, pero en este caso se reservaba la propiedad. Hay muchas propiedades, no tantas ahora, pero propiedades de la Iglesia que son propiedad del Estado. En el ´59 cuando viene la Revolución Libertadora y lo echan al Padre Benítez empieza toda una puja para que la Curia se quedara con esto. La Revolución Libertadora quería hacerle todos los favores que la Iglesia le pedía, se expropia de todos los bienes de la Fundación y le cede en uso, no en propiedad, en uso. Porque para cederle la propiedad tenía que haber una disposición del Congreso y el Congreso estaba cerrado entonces hacen un decreto: “Disposición para uso religioso por cien años”. Pero queda esa disputa pendiente hasta hoy, en la que yo he hecho trámites porque el Estado ya no tiene interés de quedarse con esto y regularizar la situación edilicia. No le afecta a uno ni a otro, simplemente para regularizar los terrenos, un edificio, para que quede bien esto, redondo.
P: – Es decir, que ¿lo que sería del Estado son los terreros?
DB: – No, el edificio, todo. La casa parroquial, el Templo, todo lo que hay adentro los bancos, los ornamentos. Todo.
P: – ¿Y ahora quien designa al Sacerdote, la Diócesis?
DB: – Ahora después, que lo echaron a Hernán Benítez siempre fue la Curia.
P: – ¿Y después del Padre Benítez que Sacerdote vino?
DB: – Vino un Padre que se llamaba Lombardero que estuvo durante cuarenta y dos años. Del ´57 hasta el ´99 y después cuando él falleció, yo. Es decir, desde el 2000 hasta ahora, yo soy el Párroco.
P: – ¿Cómo fue la gestión del Padre Lombardero, siendo que lo había designado la Curia y en ese momento estaba la Dictadura Militar?
DB:- Y él vino a contramano de la realidad del barrio. Por decir lo menos, él no era Peronista. Y durante muchos años no se llevó bien con la gente. Pero como era un tipo bastante abierto, bastante dado, se fue conquistando a la gente y después también la gente, con tantos años que no hubo gobiernos peronistas se fue diluyendo la cosa, se fue acostumbrando y ya después de tantos años la gente era distinta. De hecho hoy habrá menos del diez por ciento de los habitantes originarios del barrio. En el barrio hay dos mil doscientas personas, cuatrocientas veinte casa, es decir, cuatrocientas veinte familias. No sé si habrá veinte de aquella época. Hoy cambió la fisonomía social y política del barrio.
P: -¿Cuándo vino la dictadura quiso sacar a la gente de sus casas?
DB: – Algunas en particular, porque eran dirigentes sindicales, porque no estaban al día con el pago de las cuotas. Este barrio aunque digan que era el barrio de los militares no era así, era un barrio al que podía acceder la gente trabajadora a través de los sindicatos. Después en lo que decidía Evita por la inmensa cantidad de cartas que le mandaban. Y siempre se privilegiaban madres con muchos hijos, madres solteras o familias que trabajaban y podían reunir una cierta cantidad de dinero para pagar su cuota en el Banco Hipotecario. Había algunos que no pagaban, parece y otros que eran dirigentes entonces la Libertadora buscaba la excusa para echarlos. Hubo una represión muy fea para la gente de parte de los militares de aquella época.
P: – Usted rescató documentación y placas que había ocultado el Padre Benítez de la Dictadura, ¿con qué se encontró?
DB: – Claro, si, si. A partir de que yo vine hace más de nueve años. A mi me gusta todo esto de la historia y como ves esto tiene mucha historia. Esto tiene que ver en particular con la historia del Peronismo y con Evita. Fui averiguando con estas personas que todavía viven, después con gente que se acercó por su cuenta. Y bueno, una familia que fue la que cuidó al Padre Benítez los últimos años de su vida, tenía guardado en sus casas dos placas de mármol que estaban en el frente de la Iglesia donde está inscripta la fecha, la dedicatoria del Templo a la obra social de Perón, por ejemplo. Esas dos placas de mármol, el Padre Benítez las sacó para que nadie las robara ni las rompiera. Y después una placa de bronce que estaba debajo de un busto de Evita que había enfrente al Templo en la plaza. Eso como objetos. Y después papeles del Padre Hernán Benítez, relatos de sus cosas, de cómo había hecho el emprendimiento, las dificultades que tuvo. Estos papeles de intercambio cuando la Libertadora le quiso sacar todo, el Padre Hernán Benítez dice no, la casa es mía. La Curia ahí intermedia, la Curia lo quiere sacar para nombrar a otro Cura y el Padre se pelea. Todas esas cosas están en cartas que él escribió y que yo encontré en acá.
P: – ¿Había cartas de Evita también?
DB: – No, no, no. No las encontré. Seguramente habrá, pero no aquí. Porque él después de acá, en el ´57 hasta el ´96 que él murió, vivió en la Panamericana y Melo en un chalecito, y ahí tenía todos sus recuerdos. Pero eso es inviolable, nadie puede acceder a los papeles que él tenía muy ordenados. Si, sí, él era intimo amigo de Perón, de Evita mientras se construía el barrio y después que se construyó, Perón y Evita venían en moto. Desde Libertador y Agüero, o desde la calle Posadas en donde vivían venían al barrio a ver como estaba la construcción. Después cuando se construyó, saludaban a la gente y después tomaban un café con el Padre Benítez acá. Está esa foto – el Padre señala una foto enmarcada, blanco y negro, en donde se ve a Eva Perón y a Juan Domingo Perón saludando a un Sacerdote – la que otra gente me dio, ese es el día de la inauguración del Templo. Está Perón, está Evita con 30 años, el Padre de blanco es un Padre mercedario amigo de Perón, el Padre Gaynor y ahí escondidito detrás de Perón está el Padre Hernán Benítez. Bueno esa foto también, me la dieron hace unos meses. Pero de super casualidad, ni sabían si era de acá. Me la dieron para saber si sabía. Sí era, detrás decía la fecha y el candelabro que hay atrás, es exactamente el que hay acá. Y así van apareciendo cosas. Y después una puerta chiquita, del costado que da para el patio. Esa puerta es mitad puerta falsa y mitad se abre. Es una puerta doble con una arcada, una puerta se abre y se cierra para pasar de la Iglesia al patio y la otra está fija, en la parte fija ésta familia que me dio las placas de mármol y la placa de bronce, me dijo que ahí había una inscripción del Padre Benítez. El gran descubrimiento es esto, esta señora casada, con hijos, vivía acá enfrente y sus padres limpiaban la parroquia, lo atendían al padre, le hacían la comida. El gran descubrimiento es que exista esta familia porque es un recuerdo vivo, más que los objetos. Y el otro día que hicimos la misa por Evita, el domingo pasado, ella me comentaba esto de la moto, que yo no sabía y me confirmó que Perón y Evita venían acá y paraban acá enfrente, de que este Padre era Gaynor, que venía seguido en un autito a charlar con el Padre Benítez. Entonces uno va reconstruyendo así como vienen las cosas. Bueno es una historia. Esta chica es una historia viviente. Ella me contó de la puerta y en definitiva, rompí el piso, abrí la puerta fija, y ahí escrito en latín y en castellano hay una inscripción hecha a mano por el Padre Benítez con tinta china que se conserva indeleble. En donde pone cuando vino a la Parroquia, cuando celebró la primera misa, por quien celebró la primera misa. Quienes eran sus ayudantes. Está todo escrito. Esta es la recuperación de una historia. Una historia particular por su relación con el Peronismo, en particular con Evita.
P: -¿Usted además fue compañero del Padre Mugica?
DB: – Si fui compañero de él en el Seminario y después compañero de actividades en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo durante muchos años.
P: – ¿Qué actividades hacían en el Movimiento?
DB: – El Movimiento surgió en el ´67 adhiriendo a un documento que habían hecho dieciocho Obispos del Tercer Mundo, de Brasil, África, Asia y Oceanía, ninguno de Argentina. Donde, junto con la renovación de la Iglesia que se presentaba en ese momento, planteaban que la Iglesia tenía que apoyar los proyectos para una sociedad más justa, más equitativa, no capitalista. Ahí abría un espectro para qué tipo de sociedad se podría ir definiendo. Que ya estaba en sus comienzos a través de varias experiencias en muchos de estos continentes, los procesos de lucha contra el colonialismo sobre todo. El Movimiento Sacerdotes de Argentina se inspira en ese documento lo aprueba y forman un movimiento, no una organización ni un partido, que llevara a la práctica estos ideales, estos proyectos de este documento. Así a partir de eso el Movimiento se vincula con sectores universitarios, de trabajo, la villa, el interior y se pronuncia frente a la Dictadura, por el tema de los Derechos Humanos, los presos políticos. En esos años del ´69 hasta el ´75 cualquier acontecimiento, reclamo social, debate que había, ahí estaba este grupo de Sacerdotes que en todo el país llego a reunir cuatrocientos adherentes, pero yo diría que por lo menos doscientos cincuenta en todo el país y en todas las provincias eran activos. Esto de participar activamente frente a los hechos que pasaban. Un comedor universitario en Corrientes, la zafra en Tucumán, El Chocón, lo que venga. La actitud era estar junto a la gente que reclamaba o proponía cosas en esa línea, de una transformación social. Después ya en el `75, a Mugica lo matan en el `74, ya estaba actuando la Triple A junto con grupos militares, todavía no se manifestaban. Toda la dirigencia, toda la militancia se empieza a retraer, a cuidar, a proteger y el Movimiento también. Hay muchos curas que son asesinados, curas que se exilian, curas que van presos, que son torturados. Eso impacta sobre el Movimiento, ni siquiera nos podemos reunir. Cuando viene la Dictadura, ya en el `76 es imposible hacer nada con el Movimiento.
P: – ¿Y en su caso como lo trató la Dictadura?
DB: – Me trato…bueno, desde el momento que estoy vivo, digamos que me trató bien. Porque no se sabía, a cualquiera por cualquier cosa le podía pasar algo. Bueno, yo tuve amenazas concretas que como muchos otros que tratamos de manejar, no pasaron de amenazas. Pero estabamos impedidos de reunirnos, tener cierta precaución de adonde íbamos, con quien estabamos, se suspendieron todas las reuniones sociales y políticas en las que habitualmente participábamos. Así que me sentí totalmente coartado, pero como miles de dirigentes y sectores del país. Lo más que tuve fue una amenaza bastante pesada que no se concretó, y para que no me pasara nada me decían que me fuera del país, me proponían. Yo les dije que no, yo no me voy del país. Y acá estoy, podría no estar.
P: – Teniendo en cuenta los principios sobre los que se basaba el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, ¿eso fue lo que los acercó al Peronismo?
DB: – Bueno, claro, en la medida, como en otros países, otros grupos de sacerdotes, en la medida que nosotros… primero era una cosa, una visión que el sistema capitalista no daba más respuestas a las necesidades y a las aspiraciones de la gente, que cada vez había más injusticia, más explotación, ese era el diagnostico. Y acá, ¿quién se había resistido?, ¿quién había luchado contra eso? Mucha gente, pero mayoritariamente y por más años, de un modo más enérgico el Peronismo en su conjunto, esto no quiere decir que aceptábamos todo lo que decía el Peronismo, ni que estuviéramos de acuerdo con Perón en todo ni con todos los dirigentes, pero si el Peronismo en cuanto representaba al pueblo, al pueblo trabajador, al pueblo pobre, que eran nuestros dos ejes. Acá en Argentina los trabajadores del pueblo se expresaban políticamente a través del Peronismo. Entonces el Movimiento como quería estar junto al pueblo. Mugica había nacido en una casa Antiperonista, se fue haciendo peronista al estar en la villa y ver esto. Donde encontraban un cause los pobres, donde encontraron alguna realización en la historia, en el Peronismo. Donde podían resistir, en el Peronismo. Quien les iba a dar algo más que otro, el Peronismo. Entonces como movimiento el Peronismo, como hecho histórico, cultural. Nosotros criticábamos más que otros la corrupción que había en algunos sectores del Peronismo, las traiciones del Peronismo, de peronistas. Pero eso no era excusa para no reconocer lo que había hecho el Peronismo como tal en Argentina y lo que podía hacer. Por eso, Mujica con otros sacerdotes se acerca a Perón en Madrid, lo va a visitar en el `69 y después cuando Perón vuelve a la Argentina, él es invitado especial para acompañarlo en su regreso. Porque pensaba que Perón, por todo lo que él había visto y por todo lo que habíamos visto nosotros colmaba las expectativas de cambio de la gente. Ningún otro, todos los que habían venido después de Perón habían sido peores, habían puesto en peor situación a la gente, tanto gobiernos civiles como militares. Entonces la esperanza estaba en que volviera aquel Peronismo que se había vivido. Esa fue nuestra adhesión al Peronismo.
Después de dos años de ausencia vuelven los talleres de Historia al Club S.A.B.E.R (Sociedad Agronomía y Biblioteca El Resplandor). Los encuentros se van a realizar los primeros sábados de cada mes. Este año los organiza Fernando Belvedere, Director del Portal de Parque Chas (http://www.parquechasweb.com.ar). En el contexto del aniversario de los noventa años del nacimiento de Eva Duharte de Perón, comenzaron con la proyección de la película “Evita, quien quiera oír que oiga” de Eduardo Mignona. Como invitada especial estuvo Graciela Maglie, Socióloga y colaboradora en la escritura del guión del documental con mezcla de ficción.
El Club S.A.B.E.R. se encuentra en Llerena 2727 en el mítico barrio de Parque Chas, en la Ciudad de Buenos Aires. Fue fundado por Juan Pariani Casalnuovo en 1926. Y alberga una histórica Biblioteca llamada “El Resplandor”, que nació de la mano de la familia Pariani y que en sus comienzos exhibió libros anarquistas. En la Dictadura sufrió un atentado con bomba, según cuenta Nilda Pariani, conocida como Pirucha, contadora, ex Bibliotecaria y hermana del fundador.
Además es sede de la Junta de Estudios Históricos de Parque Chas, cuya Directora es María Isabel Pérez.
Como cualquier club de barrio brinda diferentes actividades como Karate, clases de Tango, fútbol y es lugar de encuentro para los vecinos. Las paredes marrones y las luces psicodélicas con bola espejada del salón principal invitan a realizar fiestas. Alguien dejó tres globos rosas colgados. Es allí en donde se realizó el primer encuentro de Historia.
La concurrencia fue variada había desde personas de la tercera edad, adultos, jóvenes y niños. La cita era gratuita, se repartió café, charlas y debate posterior junto con Graciela Maglie, quien contó su experiencia en la participación en la película y habló largamente del Peronismo, no sin intervenciones fervorosas por parte del público mayor.
La apertura de las actividades fue dada por Susana Borda, actual Directora del Club y por Fernando Belvedere, quien habló sobre Mignona, director del film y oriundo del barrio.
Entrar al S.A.B.E.R. es acceder a otra época. El telón de pana bordiaeux le da un aspecto teatral, y es que en sus comienzos era punto de reunión de bohemios y artistas, además de los militantes de izquierda. La ilusión se corta con la enorme pantalla de proyección y los micrófonos, pero renace con el comienzo de la película. Mignona muestra a una Evita de quince años, encarnada por Flavia Palmiero, que inicia su viaje en tren desde Junín a Buenos Aires mientras las imágenes de la verdadera y los testimonios sitúan en la época.
Según el Director del Portal de Parque Chas para el próximo encuentro espera al periodista Hernán Brienza, autor del libro “El loco Dorrego, el último revolucionario” y a Osvaldo Bayer autor de los libros de “La Patagonia Rebelde”. También aguarda la confirmación de Juan Cabandié, quien tiene un proyecto de Ley para que se cambien los nombres de las calles que llevan el de genocidas. La próxima reunión será el sábado 6 de junio, también a las cuatro de la tarde y juntará el aniversario del nacimiento del Coronel Manuel Dorrego y la celebración del Día del Periodista.
El Centro Educativo Isauro Arancibia, funciona en el tercer piso del edificio de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). Es la única escuela que brinda educación a niños, jóvenes y adultos en situación de calle. Sus docentes pueden enseñar allí gracias a la buena voluntad de la UOCRA, pero el período del préstamo se agota. A mediados de este año deben dejar el edificio. El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires les prometió una sede propia en Parque Patricios, pero la Directora Susana Reyes opina que por ahora sólo son palabras y promesas.
Desde 1998 que el colegio no cuenta con edificio propio. Funcionó en varios lugares, en Independencia y Piedras, luego en la calle 15 de Noviembre y Entre Ríos en un edificio del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) y desde el 2007 la UOCRA les presta el tercer piso de la sede de Humberto Primo 2260 de la Capital Federal en la que funciona actualmente.
En este momento el edificio de la UOCRA se encuentra en refacción Viendo sus paredes grises de cemento y el polvillo en el aire no se puede pensar en que allí haya una escuela. La entrada estaría desierta si no fuera por un par de albañiles escurridizos y los dos señores de la mesa de informes que intentan sintonizar un antiguo aparato de radio. A pesar de que por fuera, el edificio parece nuevo, por dentro tiene un aspecto de película de terror. Las paredes son grises, algunas viejas y manchadas, otras con revoque reciente. La oscuridad se cuela por cada hueco. Las escaleras no tienen iluminación, y el ascensor posee dos rejas corredizas que invitan a otro tiempo, quizás más combativo. En el tercer piso está el Isauro Arancibia, allí funcionan los talleres y las clases normales, junto con una maternidad. A diferencia de los pisos inferiores allí reina el bullicio y la música se cuela entre el gris. La Dirección se deja ver a través de sus paredes de vidrio. En ella, una junta de docentes que rodean la mesa se concentra en silencio para calificar a los alumnos. Una mujer de ojos claros llama la atención entre los demás profesores. Posee una sonrisa de madre comprensiva en un cuerpo de adolescente. Tiene el cabello enrulado y la voz melodiosa, es Susana Reyes, el alma de esta escuela.
La conversación con Susana se desarrolla en el cuarto piso, ya que los alumnos están en clase de música. Dos sillas enfrentadas invitan a la charla. Y es que Susana tiene mucha historia. Fue militante en los años setenta, su tarea estaba abocada a la alfabetización en villas. La Dictadura la secuestró junto a su compañero, y él nunca más volvió.
En 1998 se formó el Centro Educativo Isauro Arancibia y en sus comienzos contaba con quince estudiantes. Pronto, comenzaron a llegar los alumnos con su “rancheada”, como dice Susana usando su misma jerga, y debieron sumar docentes. Todo se fue formando según las necesidades del momento. De una escuela de adultos debieron transformarse en una que también pudiera educar a niños. Y así adquirieron un programa de educación tradicional, con los niveles que conforman la misma.
La educación que se ofrece es formal, los alumnos egresan con título y diploma. Esta escuela no sólo les brinda la posibilidad de aprender a leer y a escribir, si no que como dice Susana “acá son mirados, queridos, aceptados, nombrados con su nombre, eso es lo que te hace ser persona”. En este espacio no se los denomina “chicos de la calle”, porque los docentes entienden que decir que son de la calle es negar la responsabilidad que tenemos como sociedad. “Son hijos de todos los que gozamos de una vida mínimamente digna, o los despedazamos como quieren hacer con la baja de imputabilidad, o los incorporamos, los educamos y los queremos como a nuestros niños”.
La escuela no sólo les brinda conocimiento si no que hace que esos chicos no estén en la calle de lunes a viernes de 9 a 16 si no que vayan a aprender. Actualmente cuenta con ciento veinte estudiantes, entre jóvenes, adultos y niños y con diecinueve bebés en la guardería. Los alumnos, en su gran mayoría, no tienen hogar. Su situación es tan precaria que duermen y viven en la calle, literalmente. Muchos de ellos provienen de las estaciones de Constitución, Once, Retiro, de Institutos de Menores, de hogares y de organizaciones sociales. En la escuela reciben tres comidas, el desayuno, el almuerzo y una vianda. También realizan varios talleres, entre ellos: panadería, radio y confección de ropa.
Susana hace hincapié en que la tarea del Isauro Arancibia es formar un nexo entre ellos y la sociedad. Contarles que un pedazo de este país les pertenece. Por tratarse de un grupo excluido no son representados en ningún lugar. Y a través de los talleres, la idea es que tengan su propia voz. El año pasado, filmaron varios cortos que ganaron premios, transmiten su propio programa de radio y editan su periódico. Desde la escuela quieren darles las herramientas para que comprendan que la realidad no es la que muestran los medios, que la realidad también es la suya y que ellos pueden y deben hacerla conocer a los demás.
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el “submarino”, el soplete de las actualizaciones contemporáneas.
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y los partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de “Prensa Libre” Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares.
Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la “racionalización”.
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “el país”, han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: “Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos”.14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el “festín de los corruptos”.
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh, C. I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977
Sábado 21 de marzo de 2009, cientos de personas –en su mayoría jóvenes- juegan a la rayuela en la Avenida 9 de Julio (la más ancha del mundo). ¿De dónde salieron? ¿Provendrán de un cuento de Cortázar?. Puede que sí, en su homenaje se han reunido como si los personajes de un cuento no escrito pudieran honrar a un autor que los dejó. Hace veinticinco años moría en París uno de los hombres que revolucionó la literatura, ese belga, argentino, francés que hablaba en sus novelas y cuentos de prostitutas, galerías, autopistas, cartas, la muerte y objetos cotidianos que se transformaban irremisiblemente. Hace veinticinco años se apagaba una llama. Hace veinticinco años se fue Julio Cortázar y nos dejó un vacío. Para todos los que nos iniciamos en su viaje mágico, Cortázar fue y es una inspiración gloriosa. ¿Y qué homenaje merece el Maestro en la celebración de este cuarto de siglo sin él? Un homenaje que intervenga, un homenaje único en el mundo. Marta Minujín, la artista plástica conocida por su descaro vanguardista fue la elegida para el cierre de los homenajes y llevó su intervención urbana con éxito. La convocatoria se hacía eco a través de los afiches callejeros y la página del Gobierno de la Ciudad. Minujín pintó rayuelas en honor a la obra maestra del escritor, las llevó a la 9 de Julio, confeccionó piedras fluorescentes y las autografío y mientras alentaba con el megáfono a cientos de personas que jugaron durante una hora – de 18 a 19- sobre el asfalto se alimentó esa obra efímera, como a ella le gusta llamarla. El público era heterogéneo, había jóvenes que circulaban con libros del escritor en la mano, familias con hijos, adultos, turistas con cámaras ultramodernas que no podían creer lo que veían y periodistas que perseguían a Minujín por todos lados. La artista plástica lucía un enterito dorado y sus anteojos de sol incuestionables. Los colaboradores estaban con pecheras plateadas con el lema del encuentro, “Rayuelarte” y su tarea consistía en impedir el paso del público a la zona de juego, pero luego de un rato, cansados de los que se colaban, habilitaron el paso. Algunos más correctos respetaron el lema, jugar a la rayuela mientras mujeres con peluca rubia carré y anteojos oscuros al estilo Minujín los miraban atentamente. De la Tierra al Cielo y si ganaban podían saltar a otra rayuela y si ganaban podían llegar a la última y llevarse el premio: la piedra mágica autografiada por la artista. Acompañaban decenas de saxofonistas que interpretaban la melodía de “El Perseguidor”. Minujín agitaba y gritaba su célebre frase, “arte, arte, arte” que se hizo popular cuando la encontraron con cocaína tratando de subir a un avión. Mijunín decía, “”¿Quién pierde?: nadie que crea que todo puede ser más bello. Nadie que quiera divertirse. Nadie que recupere un poquito de infancia”. A las 19 hs. en la Tierra levantaron las rayuelas y la multitud se desconcentró. Cortázar sonrío desde el Cielo, mientras recitaba: “Dedée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johny no estaba bien, y me he ido enseguida al hotel”. (Fuente: “Cuentos completos I“, Julio Cortázar, Editorial Punto de Lectura, El perseguidor, pp. 299, Buenos Aires, 2007)
“Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón. Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.”